Los lugares que vivimos

Los lugares que vivimos a veces no nos pertenecen, pero de cierta forma nosotros pertenecemos a ellos, flotan como recuerdos en nuestra memoria, en forma de fotos, de mapas y paisajes. Los lugares que vivimos cuentan nuestra(s) historia(s), nos sitúan en el relato de nuestras vidas. Estos lugares, representados como mapas, nos ayudan a transportarnos a los momentos que vivimos ahí. Los lugares que vivimos también pueden ser pequeños rincones escondidos en grandes ciudades, indiferentes para miles o millones de personas, pero a los cuales estamos atados emocionalmente.

Los lugares que vivimos están cargados de colores, olores y climas. Los cargamos en nuestras ropas, en la comida que comemos y en la forma que hablamos.

 

El lugar donde crecí, el primer encuentro, la luna de miel, nuestro primer hogar en conjunto. Los lugares ayudan a contar una historia de amor, la historia de una familia.

 

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